LeBron supera a English y Kyrie Irving salva a los Cavaliers
LeBron se coloca en el puesto 17 de la lista de anotadores históricos tras sumar 14 puntos en Phoenix, donde Kyrie Irving salvó a los Cavaliers con un triple decisivo.
Después de perder en Oakland y de hacer el ridículo en Portland, los Cavaliers necesitaban ganar ya en su gira por el Oeste. Y lo hicieron en Phoenix (97-101)… por los pelos. Fueron siempre por delante, tenían una ventaja cómoda en el ecuador del último cuarto (82-91)… pero volvieron a jugar mal en los últimos minutos.
Los Suns, que están en pleno bache (cinco derrotas seguidas) con Bledsoe lesionado y Markieff Morris sancionado, estuvieron a punto de darles un disgusto: remontaron hasta el 95-96 y ahí una falta en ataque de Tyson Chandler anuló un triple de Knight y a continuación llegó otro de Kyrie Irving, sobre la bocina de posesión y a falta de 21 segundos (95-99).
El base, en el cuarto partido desde su reaparición, anotó los 7 últimos puntos de los Cavs, en los que no vio aro nadie más en los últimos cuatro minutos. En ese tramo LeBron falló dos triples y dejó un total de 1/5 en un partido discreto: 14 puntos, 4 rebotse, 7 asistencias. Pero un partido que le sirvió para (25623 puntos ya) colocarse en el puesto 17 de la lista histórica de anotadores. En 939 partidos ha superado a Alex English y, curiosamente, tiene por delante a tres que siguen en activo: Kevin Garnett, Paul Pierce y Tim Duncan. Irving terminó con 22 puntos y Kevin Love con 16 y 7 rebotes en unos Cavaliers que no están desde luego en buen momento. Tampoco los Suns: 18 puntos de Knight y 23 para TJ Warren.
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Los Lakers de Kobe (19 puntos), un bálsamo para los Grizzlies
Kobe no iba a jugar por molestias en una rodilla pero decidió hacerlo "por los fans" de Memphis. Otro partido manso de los Lakers ante un equipo superior. Marc, 16+3+6.
La buena noticia para los Grizzlies es que están mal, seguramente rematadamente mal, pero no están tan absoluta y rematadamente mal como para sufrir contra los Lakers en su pista (112-96). Estos Lakers de Byron Scott no sólo no ganan sino que apenas compiten en este tipo de canchas y antes de empezar, jueguen mejor o peor (mal o regular), se sabe que en algún momento estarán por encima de los veinte puntos de desventaja. Esta vez, 82-61 en el tercer cuarto hasta el 101-76, pico en el último. Con su inconsistencia genética en defensa y un ataque basado en que un jugador agote jugadas por encima de su talento individual o momento de su carrera (asterisco introducido para sacar a Kobe da la ecuación del talento), los Lakers pasaron como el alma en pena que son por Tennessse, donde ahora mismo cualquier ayuda del rival es bien recibida.
Los Lakers están 5-26, poniendo piedras para conservar su pick en el draft (será top 3 o será de los Sixers), y 1-17 contra el Oeste. James Worthy dijo tras el partido que los jugadores “o no creen en el entrenador o se creen demasiado buenos para las cosas que intentan”. Es difícil saber cuanto hay de lo segundo (salvo en el caso de Nick Young: mucho), pero hay bastante de lo primero. El caso es que el partido fue plácido para los malheridos Grizzlies, que asoman por encima del 50% (17-16) y que están 13-2 en sus partidos contra equipos por debajo de esa barrera de la mitad de victorias. Mal síntoma para lo que en verano era un aspirante (al final del vagón, pero en el vagón) y ahora es un equipo cuya identidad se va fundiendo al negro, camino de los títulos de crédito. El quinteto pequeño con Lee (13 puntos), Barnes y Jeff Green (17) sirve para partidos como este. Pero para las grandes batallas… Conley terminó con 19 puntos y 5 asistencias, Randolph con 16 y un par de buenas lecciones a ese Julius Randle que tiene alguna cosita de él, y Marc Gasol con otros 16, 3 rebotes y 6 asistencias. Sólo jugó 23 minutos porque a los Lakers se les gana por simple inercia. Con sólo pisar la pista.
Así que en un partido sin historia, la única historia fue Kobe Bryant, otra vez. Nadie le ha metido más puntos a los Grizzlies en total (1.603) ni en un partido (60), y tendrá ocasión de despedirse del FedEx Forum el 24 de febrero. Pero por si acaso alguna lesión se lo impide, jugó este partido aunque llegó con problemas de rodilla y la idea de descansar: “Nada más bajar del autobús y ver a tantos seguidores, decidí que no podía quedarme sin jugar, se lo debía a esa gente”. Así es ese tour de despedida de Kobe que Nick Young ha definido como “llevar una vida de estrella del rock”. Hoy parada en Charlotte, donde Kobe ya no volverá a jugar y donde por lo tanto también lo hará, problemas de rodilla al margen. En Memphis, anotó 19 puntos (6/15 en tiros) y jugó sólo en el primer y el tercer cuarto. En el arranque firmó 14 puntos (32-23, primer parcial), con un par de triples de recuerdo para esos fans de Memphis, que vieron alguna cosita muy puntual de Randle y Russell y el mejor partido de la temporada de Larry Nance (17 puntos, 11 rebotes), cuyas virtudes para el combate le perfilan como una buena pieza por relación calidad-precio (número 27 del pasado draft).
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El mítico exjugador no es muy aficionado a estas fechas festivas: "Cuando eres negro y rico, todo el mundo se considera de tu familia y quiero un regalo genial".
Charles Barkley fue uno de los mejores ala-pívots de la historia y se le considera sin duda uno de los más grandes que jamás consiguió ganar un anillo de campeón, aunque lo tuvo cerca con Phoenix Suns y en una Final perdida ante los Bulls de Michael Jordan. Ahora al mítico Gordo también se le conoce por no callarse ni debajo del agua, y así se ha convertido en los últimos años en uno de los personajes más mediáticos del mundillo NBA.
Un personaje que opina de todo y que, guste más o menos, desde luego siempre dice lo que piensa. También sobre la Navidad que no es, lo ha dejado claro, su parte favorita del calendario: “No me lo pase bien en Navidad, no me divierto. Sólo se trata de malgastar y malgastar el dinero. Cuando eres negro y rico, todo el mundo es pariente tuyo. Todos los que te conocen creen que forman parte de tu familia y todos quieren un gran regalo. Y los más cercanos siempre quieren un regalo mejor que el del año anterior. Si les compras una casa y en la siguiente Navidad un coche, no puedes después comprarles sólo un jersey. Se enfadan. Creo firmemente que Papá Noel sólo debería hacer regalos a los niños. Como mucho hasta que se llega al instituto, después nada más”.